En primer lugar, la idea de teorías implícitas en el aprendizaje no era un contenido que tuviera incorporado de manera correcta desde lo conceptual. Desde el inicio me hizo sentido la forma natural en que el conocimiento que traen nuestros alumnos se incorpore al saber académico que recibe día a día y cómo con una mediación adecuada el progreso de un estudiante puede ser mayor y más profundo.
Por otro lado, fue interesante la exploración en los conceptos de conocimiento cotidiano, científico y escolar, puesto que resulta fácil mirar el proceso de aprendizaje desde la vereda del conocimiento científico, cuando se superpone un saber por encima de cualquier otro sustrato. Fácil también, fue mirar el aprendizaje que se genera considerando el conocimiento que traen los alumnos desde su hogar.
La mirada novedosa y con un enfoque muy interesante se genera desde el conocimiento escolar, el cual invita a establecer nuevos desafíos que motiven e interesen a los estudiantes por construir o reconstruir el aprendizaje y resignificar realidades.
El cambio conceptual fue, tal vez, el tópico que me pareció más difícil de explorar, puesto que las distintas teorías expuestas suponían, por ejemplo, categorías ontológicas definidas como la de materia, de procesos y de estados mentales (Chi, Slotta y de Leeuw,1994). De este tópico me quedo con los aprendizajes paradigmáticos y no paradigmáticos, en tanto evitan abandonar las propias consideraciones respecto de un tema para construir otras.
Uno de los puntos interesantes de registrar fue el intercambio de experiencias exitosas y otras no tan exitosas de enseñanza.
En mi ejercicio docente con niños de segundo ciclo básico, resulta verdaderamente interesante realizar una exploración profunda de sus conocimientos cotidianos y teorías propias frente a distintos hechos.
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